Grupo CTRecuperación del suelo tras el invierno

26 febrero, 2025

La recuperación del suelo tras el invierno es muy importante para asegurar la productividad de los cultivos de cereales y oleaginosas en España. Os contamos algunas estrategias respaldadas por datos y recomendaciones oficiales para optimizar la fertilidad en estos cultivos.

Evaluación del estado del suelo

Antes de implementar cualquier acción, es fundamental realizar un análisis detallado del suelo. Este análisis debe incluir la medición de nutrientes clave como nitrógeno (N), fósforo (P₂O₅) y potasio (K₂O), así como la determinación del pH y la salinidad. Conocer estos parámetros permite ajustar las prácticas de fertilización y manejo de manera precisa.

Mejora de la estructura del suelo

La compactación del suelo es un problema común tras el invierno, afectando la aireación y el desarrollo radicular de los cultivos. Para mitigar este problema, se recomienda la adopción de técnicas de agricultura de conservación, como el laboreo reducido o la siembra directa. Estas prácticas no solo mejoran la estructura del suelo, sino que también aumentan su capacidad de retención de agua y reducen la erosión. Según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, en 2020, el 88,9% de la superficie de cultivos herbáceos extensivos en España se manejaba con laboreo convencional, lo que indica un amplio margen para la adopción de prácticas de conservación.

Aporte de materia orgánica

La incorporación de materia orgánica es vital para mantener la actividad biológica y la fertilidad del suelo. El uso de estiércol compostado, restos de cosecha y enmiendas orgánicas mejora la estructura y aporta nutrientes esenciales. Además, la aplicación de biofertilizantes puede reactivar la microbiota, favoreciendo la disponibilidad de nutrientes para los cultivos. Es importante considerar las extracciones específicas de nutrientes por cultivo para ajustar las dosis de fertilización. Por ejemplo, el girasol extrae entre 30-40 kg de nitrógeno, 15-20 kg de fósforo y 30-40 kg de potasio por tonelada de producción.

Rotación y diversificación de cultivos

La rotación de cultivos es una estrategia eficaz para mejorar la fertilidad del suelo y controlar plagas y enfermedades. Alternar cereales y oleaginosas con leguminosas, como veza o guisantes, contribuye a la fijación biológica de nitrógeno, reduciendo la dependencia de fertilizantes sintéticos. Esta práctica también mejora la estructura del suelo y promueve una mayor biodiversidad edáfica. Un estudio del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) demostró que una mayor cobertura vegetal en cultivos de cereal aumenta el rendimiento agronómico y la biodiversidad del suelo.

Gestión del agua y drenaje

El exceso de humedad durante el invierno puede provocar encharcamientos y lixiviación de nutrientes. Para evitar estos problemas, es esencial mejorar el drenaje del suelo y adoptar sistemas de riego eficientes, como el riego por goteo. Mantener una cobertura vegetal adecuada también ayuda a regular la humedad del suelo y prevenir la erosión. Además, la implementación de cultivos de cobertura durante el invierno puede proteger el suelo y mejorar su estructura.

La recuperación efectiva del suelo tras el invierno en cultivos de cereales y oleaginosas en España requiere una combinación de análisis detallado, prácticas de manejo sostenible y estrategias de fertilización adecuadas.

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